¿Soy lo que me pongo? Significados simbólicos de la ropa de segunda mano. Emoción y Moda

Andreea LeonteEmoción y ModaLeave a Comment

Rita Ora Revolve 2 - ¿Soy lo que me pongo? Significados simbólicos de la ropa de segunda mano. Emoción y Moda

Los sistemas de consumo alternativos han recibido cada vez más atención en los últimos años. Los factores principales que hacen redirigir nuestro interés y comportamientos de consumo hacia otras alternativas son la preocupación sobre el medio ambiente y la reducción de los costes de mantenimiento del estilo de vida. Asimismo, la atracción hacia la naturaleza experiencial de las acciones de intercambio, como ocurre con los rastros, trueques o las ventas de garaje (típicas en EE. UU.) provoca el aumento del interés hacia el consumo de productos ya usados.

De todos los productos de segunda mano que más pasan por el proceso de reventa, la ropa es el producto principal. Las limitaciones económicas suponen el factor crítico para la decisión de adquirir productos de segunda mano. No obstante, hay estudios que muestran que un bajo precio no es suficiente para decidir adquirir una prenda de segunda mano. La disponibilidad de tallas, la novedad y la calidad del producto parecen ser aspectos también muy importantes.

En otra línea, hay estudios que muestran que la preocupación sobre la contaminación impide el intercambio de productos ya usados, especialmente de aquellos que están en contacto con la piel. Esta contaminación supondría además una intrusión de los demás en el espacio propio o en el self. Ocurriría lo contrario con la adquisición y uso de las prendas de los familiares. En este caso se hablaría de una contaminación positiva. Las personas cercanas, como la familia, se incluirían en una extensión del self.

Cabe destacar que se observa una predominancia del estudio del significado simbólico y de las emociones negativas asociadas al consumo de tales productos. Las emociones y significados positivos recibieron incluso menos atención que las variables demográficas.

Como ya se ha mencionado, la preocupación y el amor por el medio ambiente y la conciencia sobre el daño del constante proceso comprar-tirar-comprar también son importantes. Por lo general, estos factores hacen que el consumo de productos de segunda mano ocurra por elección puramente voluntaria. A la vez, utilizar tales prendas genera una imagen del self consciente de los problemas medioambientales tanto interna como externamente. En este caso es donde tendría más sentido un soy lo que me pongo, expresándose a través de las acciones y los productos adquiridos, las creencias, valores y preocupaciones personales.

El estudio que presentamos esta semana, llamado Am I what I wear? An exploratory study of symbolic meanings associated with secondhand clothing (Roux D. y Korchia M., 2006), conceptualiza y explora los aspectos psicológicos y simbólicos tanto de la aceptación como del rechazo hacia el consumo de ropa ya usada.

Los autores utilizan una metodología cualitativa, siendo esta más adecuada en el análisis de los significados simbólicos. Se llevan a cabo entrevistas en profundidad a 43 sujetos, tanto consumidores como no consumidores de la ropa de segunda mano. También se llevaron a cabo mini grupos de discusión con miembros de sus familias con el fin de explorar los valores compartidos y los patrones de consumo.

En las entrevistas se atendieron temas como los tipos y las elecciones de ropa en general. Se analizaron las actitudes positivas y negativas hacia la ropa de segunda mano. También se habló de las influencias situacionales que puedan afectar a la percepción, los significados y el imaginario (mitos, metáforas y representaciones mentales) subyacentes a los patrones de aceptación y rechazo.

Se han observado actitudes diversas en la muestra, desde aquellos que rechazan totalmente hasta aquellos que aceptan el uso de prendas de segunda mano. La razón económica no aparece como justificación del uso de prendas de segunda mano en ningún momento. Se observa menos rechazo sobre el uso de prendas situacionales, como la ropa de fiesta o trajes formales. Además, aquellos que rechazan el consumo de prendas usadas, no rechazan hacerlo cuando se trata de prendas de familiares y/o conocidos.

En cuanto a actitudes positivas hacia las prendas de segunda mano, parece que conocer el origen o al propietario previo de estas lleva a una precepción de contaminación positiva. Por otro lado, hay situaciones en las que conocer el origen es imposible o al sujeto no le interesa. En este último caso, la ley de contaminación no se ajusta. Para dichas personas la ropa se puede disociar fácilmente del propietario previo y lavar estas prendas es un ritual suficiente.

Una relación observada es que a menor implicación del self en la posesión de ropa y a mayor distinción que una persona hace verbalmente entre sujeto y objeto, mayor probabilidad de que generen las mismas relaciones con la ropa usada y con la nueva. Es decir, no perciben aspectos diferenciales importantes entre unas y otras. En el caso de las actitudes positivas, se encuentran cuatro motivos principales.

Primero, el deseo de ser único conlleva el buscar la expresión de la identidad personal. En esta búsqueda, hay un rechazo a la uniformidad y expresiones creativas del self. Este motivo se observa fácilmente en las personas jóvenes, que buscan afirmar su personalidad y crear una distancia entre el self y las convenciones masivas de vestuario.

Segundo, la compra inteligente como estrategia social hace referencia a la preocupación sobre la imagen que uno proyecto en el contexto social. Quienes se preocupan por ello, utilizan el mercado de segunda mano como una oportunidad para adquirir productos de lujo o difícil de encontrar a precios bajos. Con ello se consiguen beneficios económicos y psicosociales. A bajo precio se aparenta un nivel social más alto y se suma el orgullo de haber sido capaz de hacer compas inteligentes.

Tercero, la nostalgia se presenta como una búsqueda de las huellas del pasado o representar una época, cultura o estilo del pasado. Subyacente a ello suele haber una continuación de los mitos relacionados y la ropa es el narrador que cuenta la historia. Esta experiencia nostálgica funciona como una terapia en contra de la uniformidad, de la banalidad de la producción en masa y de la despersonalización.

Por último, el rechazo del despilfarro es la razón para que, intencionalmente, se busque la adquisición de prendas de segunda mano. Hay valores éticos subyacentes y se expresan a través de una preocupación sobre la distribución desigual de los recursos, sobre la sobreproducción y sus desechos y consecuentemente en las acciones de consumo de productos de segunda mano.

También se analizaron las actitudes de rechazo. Algunos consideran que utilizar prendas de segunda mano es ponerse basura. Para ellos, la ropa solo tiene un dueño. Consideran que utilizar ropa de otras personas es altamente contaminante porque es como la extensión del cuerpo de otra persona. No obstante, el significado subyacente podría ser el miedo a una transferencia simbólica entre dos identidades mediadas por un objeto.

Aparte de la contaminación, el rechazo a compartir una narrativa con otro mediante el uso de las prendas del otro también se destaca como motivo de rechazo. Utilizar las prendas de otras personas amenaza el sentimiento de diferenciación, unidad y coherencia con el yo. Los dos motivos atienden principalmente al apego que algunas personas desarrollan hacia sus pertenencias.

Como conclusión, el factor principal observado que marca la diferencia entre aceptación y rechazo del consumo de ropa de segunda mano fue la capacidad de las personas de diferenciar entre ropa como objetos (aceptación) y ropa como una extensión del self (rechazo). Cabe destacar que desarrollar rechazo sobre este tipo de consumo no se debe a la creencia de que somos lo que nos ponemos.

Por ejemplo, y como ya hemos visto, la nostalgia como motivo también refleja una representación del yo y da lugar a actitudes positivas hacia lo usado. Por un lado, hablamos de ser lo que te pones, donde las prendas son objetos que uno elige para expresar su self y representar sus intereses, preocupaciones o valores (actitudes positivas). Por otro lado, uno puede pensar que es lo que se pone y la ropa es una extensión de su self, que lleva su huella personal e intransferible (actitudes negativas).

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